Mi rutina personal de mañana

El post de hoy es un post más personal, de esos en los que te cuento en primera persona mi experiencia practicando algo que me ha cambiado la vida no a mejor, sino a infinitamente mejor.
Y es que en las últimas semanas sois varias las que me habéis pedido que compartiera mi rutina de mañana.

 Así que al hilo de los post de Qué hace la gente exitosa antes del desayuno, Cómo ser más productiva y del del lunes sobre la Regla del 80/20 aplicada a nuestra vida, he pensado que venía que ni pintado para hablar de uno de los puntos que comparten en común: Madrugar.



Reconozco que yo siempre he sido más de madrugar que de trasnochar, y que cuando estudiaba, tanto en el colegio como en la universidad, prefería levantarme a las 4 o 5 de la mañana y estudiar antes de ir a clase que quedarme por la noche. Costar, me cuesta. Es decir, que nadie se crea que suena la alarma y salto como una liebre fresca como una lechuga. Normalmente “pierdo” 5 minutos un tanto despistada y adormilada, por lo que me obligo a lavarme la cara con agua bien fría, y prepararme un té antes de meterme en faena.

Todos los días, antes de acostarme, programo el despertador de la aplicación que te comentaba en Trucos para dormir mejor: Sleep Cycle. En la que tu pones la hora en la que quieres levantarte. Pero al contrario que con un despertador / alarma convencional donde suena a esa hora exacta, con esta aplicación que mide tus ciclos de sueño durante toda la noche, te despierta en el momento más adecuado dentro del ciclo.



Es decir, yo pongo que quiero levantarme entre las 5:30 y 6:00am y la aplicación, según los datos que va recabando durante la noche, activa la alarma en el momento en que ya estoy en un sueño ligero y por tanto estoy físicamente y mentalmente preparada para despertarme. Sí, lo sé, parece increíble que una aplicación en el móvil pueda hacer todo esto. Pero lo hace, y llevo ya dos meses comprobándolo a diario.

Lo dicho, como muy tarde a las 6:00am me levanto y me obligo a NO MIRAR el móvil. De hecho lo sigo teniendo en modo avión y lo dejo en la mesilla.

Después de lavarme la cara con agua bien fría, me preparo una infusión bastante grande de jengibre y limón (a diario tiro de bolsita, y los fines de semana la hago yo) y con mi taza al lado y un vaso de agua, me siento a escribir.


Comienzo escribiendo en mi Cuaderno de gratitud. En el vuelco cada día, todo por lo que estoy agradecida. Comienzo con lo que ocurrió el día anterior y termino con cosas tan simples, como agradecer cómo me siento en ese mismo momento, o por lo afortunados que somos por tener la casa calentita. Además termino incluyendo una respuesta a esta pregunta: ¿Qué hará el día de hoy especial? Y una afirmación para el día (lo que viene siendo para algunos un mantra) para repetir a lo largo de la jornada.

Empleo una media de 10-15 minutos en este ejercicio. Luego abro mi segundo cuaderno, que yo llamo de visualizaciones.



El tema de las visualizaciones puede parecer un tanto esotérico, pero la verdad es que a mí me parece un ejercicio estupendo que no perdono ningún día desde que empecé a practicarlo el 31 de Diciembre. Consiste en visualizar aquello que deseas que te ocurra en la vida. Cómo te gustaría ser, qué te gustaría tener, lograr. Pero hay que hacerlo de una forma muy vivida. Es decir que lo sientas.

Yo prefiero hacerlas por escrito, pero normalmente la gente las hace como una especie de meditación. Sin embargo yo, que soy de mente dispersa (jajaja) he descubierto que sólo cuando escribo me concentro lo necesario como para realizar el ejercicio como se debe hacer. Hay días, la mayoría, en los que escribo, siempre en primera persona y en presente, sobre como quiero que sea mi día a día futuro, desde que me despierto hasta que me acuesto, todo lo que quiero hacer, dónde quiero ir, cómo quiero ir vestida, qué coche quiero conducir, cómo me quiero sentir. Al escribirlo es más fácil entrar en esos detalles.

Es muy muy importante que realices el ejercicio en presente y en primera persona, y sobre todo que siempre sea desde una perspectiva positiva, jamás con negaciones tipo: me siento muy feliz porque no tengo que ir a trabajar, sino tipo: me siento feliz porque administro mi tiempo como yo deseo. Las visualizaciones pueden repetirse a diario, es decir, puedes volver a visualizarte haciendo lo mismo día tras días. De hecho eso es fundamental, porque cuanto más las repitas, más detalles le pongas, más las sientas, curiosamente verás cómo empiezan a hacerse realidad y, no por arte de magia, sino porque toda tú empezarás a estar más predispuesta a conseguirlo, a lograrlo, a trabajar por ello, a dar el salto, a disipar dudas… lo comparan a cuando se te antoja algo y vayas donde vayas lo ves por todas partes.

Esta práctica me lleva aproximadamente 15-20 minutos. Depende, claro, de lo detallista que seas y lo que te enrolles escribiendo.

Después de escribir en mi cuaderno de gratitud, y en el de las visualizaciones, normalmente empleo unos 5 minutos para rezar. Si no eres practicante, o directamente creyente, puedes meditar y relajarte con los ojos cerrados, repasando todo lo que has escrito, tu afirmación del día…

A las 6:40am tras todo este ritual, estoy lista para empezar el día, para ducharme, arreglarme y despertar al resto de la familia. Después desayunamos todos juntos y yo salgo pitando a la oficina, ya que afortunadamente mi marido se encarga de los niños y llevarles al cole.

Los fines de semana por supuesto son más relajados, y me propongo despertarme no a las 5:30 pero si antes de que se despierten todos, por lo que normalmente suele ser sobre las 7, aunque claro, depende también de si la noche anterior hemos salido a cenar o no. Pero antes o después hago exactamente el mismo ritual que de lunes a viernes.

Como sabes llevo ya más de nueve meses practicando la gratitud, y como decía antes, dos meses completos con las visualizaciones y no puedo decirte mas que el cambio ha sido radical. Estoy más contenta, más centrada en lo que quiero, más positiva y sobre todo tengo fe en el futuro, lo cual hace que mi actitud hacia la vida sea distinta.

Una vez más te invito a que pruebes a incorporar estas rutinas, si te es imposible madrugar aún más realízalas por la noche antes de acostarte. Verás cómo cada vez cuesta menos el dedicar ese rato para ti y la vida empieza a cambiar a mejor. Te lo digo de corazón.

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