CUANDO LA VIDA TE HACE PARAR

Hace catorce años decidí que todo lo que te pasa pasa por algo, y no como castigo en el caso de lo malo,  sino como un aprendizaje que te prepara para el futuro, o como un toque de atención para recuperar tu camino, o para cambiar de rumbo en favor de algo mejor. 

En ese momento falleció mi hijo mayor, y decidí no convertirlo en un drama sino en una experiencia, que aun siendo desgarradora, tenía que hacerme más fuerte. Y así fue. Pero de esto ya he hablado por aquí en más de una ocasión. 

Creo que la vida nos ha sido entregada para vivirla, y no malgastarla, para celebrarla, para disfrutarla, amarla, llorarla, sentirla... pero el día a día al final arrolla y te mete en esa rueda de ratón en la que corres y corres y ya no sabes ni para qué. 

Pero entonces ocurre algo que o bien te frena en seco, o bien te hace recordar que tú tenías unos principios, y qué feliz fuiste cuando éstos estaban alineados con tu vida. 

La historia es cíclica, la economía es cíclica, la Naturaleza es cíclica, y nosotros, también. Puede que esos ciclos ocurran natural y espontáneamente, pero también que algo los provoque y fuerce. El pasado año, aún no sabemos si de mano del hombre o de la Naturaleza, tuvimos que parar en seco. Una crisis global que afectó a prácticamente todo el planeta, como antaño la Primera y Segunda Guerra Mundial. En este caso un virus letal, que al más puro escenario de película de viernes noche, puso en jaque a toda la Humanidad.

El año 2020 supuso para muchas personas un punto de inflexión en sus vidas. De repente se dieron cuenta de las cosas que querían y las que no, pero sobre todo empezaron a valorar de nuevo aquellas que se daban por sentado y que se nos demostró que no lo eran. Estoy segurísima que ahí fue el comienzo de muchos nuevos caminos en la vida de mucha gente. 

Para mi el 2020 tuvo un efecto similar al de la mayoría de la gente. Pero el 2021 ha traído consigo la cruel enfermedad de mi padre y su fallecimiento hace tres semanas, su pérdida me deja descolocada en esta vida que llevo, su sufrimiento me hizo platearme muy seriamente todo, desde la Fé hasta mi tiempo, mi forma de vivir, de valorar, de percibir, de soñar, y sobre todo que había vuelto a dar por sentado muchas cosas que no son mas que un préstamo, un regalo temporal. 

Durante estos cuatro meses he pasado por muchas fases, incluso una fuerte crisis de Fé de la que he salido más fortalecida. Y también me he dado cuenta de lo afortunada que soy por tener un espíritu positivo, por conocer las herramientas que me ayudan a anclarme de algún modo al bote salvavidas en plena tormenta perfecta en el mar. 

También he pensado mucho en los que no saben que poseen esas herramientas (porque todos las tenemos), en los que no tienen Fé, en los que el dolor no les deja respirar, ni ver más allá. En los que sufren indescriptiblemente. 

Así que una vez más estoy en pleno proceso. Mis prioridades vuelven poco a poco a estar claras, y veo que mi camino se había vuelto a desviar sin darme cuenta.

Ahora valoro mucho más todo lo que aprendí de mi padre, de su forma de ser, de estar y de vivir. De su lealtad a sus valores, a sus creencias, y a su familia. Y con su ejemplo como guía he empezado a reconducir las cosas. Porque se lo debo, porque será mi homenaje.

Ojalá estas palabras ayuden a alguien que esté pasando por una situación similar, a quien se encuentre perdido o desorientado. Quizá no estés pasando por un duelo, o sufriendo por la pérdida de un ser querido, quizá simplemente estés pasando por una crisis existencial. Ojalá esto sea para ti una señal. 

Hace un mes y pico quise volver a escribir porque ya me había dado cuenta que tengo la oportunidad de ayudar desde OEMVI a gente que ni siquiera conozco pero no me salían las palabras, el tema, no era capaz de canalizar todo aquello que sentía. Pero hay que dar tiempo al tiempo... todo llega cuando tiene que llegar. 

Un abrazo.

Comentarios

  1. Muchas gracias por tus palabras, también estoy pasando por un proceso de duelo y es bueno poder ver que poco a poco se sale.

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  2. Muchas gracias y mucho ánimo. Sí, tus palabras nos llegan y nos ayudan mucho.
    Un abrazo fuerte.

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  3. Lo lamento muchísimo. Un abrazo muy fuerte!!!! Tus palabras siempre son muy inspiradoras!!!

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  4. Lamento mucho tu perdida. Hace un mes perdimos a un familiar. Y cuesta hacerse la idea de que estamos de paso. Además este 2021 está siendo muy duro y con
    mucha incertidumbre. Se me está haciendo cuesta arriba. Todo son malas noticias. Esperamos levantar cabeza pronto.

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  5. Aqui nos tienes a todos los que estamos en el camino, contigo. Hermanas en la vida aunque no sepas de nosotras. Animo.

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