TRES CAMBIOS QUE MEJORARÁN TU VIDA



Una de las cosas que más anhelé durante mucho tiempo fue lograr paz interior. Esa paz que te permite mantener el buen humor, la energía necesaria para afrontar el día a día, dormir a pierna suelta, sentirte feliz... y a día de hoy, puedo asegurarte que casi casi, lo he logrado al cien por cien. 

¿Cómo? Analizando qué es lo que me provocaba tensión, me di cuenta de que básicamente era la improvisación que reinaba en ciertos aspectos de mi vida, la que me creaba cierto runrún constante en mi mente que no me dejaba en paz.

Por eso desde hace algunos meses he implementado una serie de rutinas que me están ayudando a llevar a raya ese desasosiego. Son gestos más o menos grandes, que me ayudan mucho a la hora de mantener el equilibrio.

Uno de los primeros cambios que implanté fue que la planificación semanal en vez de dejarla para el domingo la hago el sábado o incluso si puedo, el viernes por la tarde. Preparar el menú semanal, hacer la lista de la compra, completar la agenda física y la digital, el calendario familiar, ver qué tengo que comprar o hacer y adelantarlo, si es posible, durante el fin de semana para que no se me acumulen recados para hacer durante la semana (ese libro que encargan a alguno de mis hijos, llevar los zapatos al zapatero o un abrigo al tinte...).


Parece una tontería, pero quitar esta tarea que me lleva su tiempo, del domingo, hace que empiece mucho mejor la semana. El domingo se ha quedado en un día para descansar de verdad, disfrutar de la familia y mimarme.

Llegar al domingo  con "los deberes hechos" te da una paz enorme, especialmente por la tarde, cuando ya casi tienes un pie en el lunes y a muchos nos entra la "domingustia". Así que para la tarde-noche de ese día me reservo cosas como: hacerme algún tratamiento de belleza (normalmente ponerme una mascarilla, darme un baño relajante...) y hacerme la manicura mientras vemos una película.

Otra cosa que llevo un par de meses haciendo y que me ayuda muchísimo para tener una semana más fluida, es preparar el domingo la ropa que me voy a poner de lunes a viernes. Con la aplicación del tiempo en la mano, y sabiendo de antemano lo que me deparará la semana en cuanto a citas, reuniones y trabajo, preparo seis conjuntos completos  (con accesorios incluidos). ¿Por qué seis? Porque uno me sirve de comodín en el caso de que el que tenía pensado para ese día no me apetezca ponérmelo. 



Prepararlo me lleva no más de media hora, pero me ahorra mucho más tiempo entre semana. Lo había intentado hacer lo noche anterior a diario, pero no me funcionaba porque normalmente estoy tan cansada que la inspiración brillaba por su ausencia. Así que de esta forma, me despreocupo de lunes a viernes, siendo las mañanas mucho más ágiles y al estar los conjuntos más estudiados el resultado es infinitamente mejor.

Te animo a que pruebes a hacerlo así desde ya. ¡Verás que desde el primer momento el cambio es fabuloso!

Otro de los aspectos que me ayudan a mantener esa paz interior es hacer todo lo posible para que mis prioridades sigan siendo prioridades: mi tiempo y mi salud hacen que mi vida personal y profesional fluyan. Por eso uno de mis objetivos principales de la semana es sacar tiempo para mí, aunque sea debajo de las piedras.

Para ello he creado pequeños ritos dentro de mi rutina. Por la mañana, antes de que se levanten los niños para desayunar, me gusta, ducharme, hacer la cama, vestirme y recoger nuestro cuarto escuchando un podcast de fondo. Me lo dejo preparado por la noche, así cuando salgo de la ducha le doy al play y mientras hago las cosas voy escuchando y sobre todo aprendiendo.

Otro rito es tomarme un café con mis amigas antes de entrar en la oficina. Sé que esto es un privilegio, pero compartir con ellas esos 15 - 20 minutos diarios me ayuda a enfrentarme a la jornada con más ánimo. 

Otra cosa que procuro hacer es antes de recoger a los niños en el cole tener un rato para mí. De hecho este post lo escribo sentada en una cafetería mientras espero a que llegue la hora de salida. Hay días que camino, otros días que entro a rezar en la capilla, otros me siento a leer en un banco... pero son momentos tranquilos conmigo misma y a ser posible en calma.

Como decía soy consciente de que es un lujo y un privilegio. Porque tengo la suerte de que entre el colegio de mis hijos y mi trabajo a penas haya unos metros, y porque algunas de mis mejores amigas comparten un horario similar al mío.

Mi vida no siempre ha sido así, sino todo lo contrario: jornadas laborables larguísimas a 20 Km de casa, con trayectos en coche de media hora en el mejor de los casos , delegando las tareas de casa y el cuidado de mis hijos y la mayor parte del tiempo llevando trabajo a casa (aunque solo fuera mentalmente). Por eso mismo decidí buscar el cambio, y te animo a ello. Aunque ahora mismo  lo veas completamente imposible, empieza a planteártelo, porque lo vas a lograr.

Si quieres saber por donde empezar ese cambio, o cómo lo logré yo, te recomiendo que leas algunos de estos post que te dejo a continuación. 




Como decía arriba, te animo a que si te sientes nerviosa, o te falta energía, tiendes a ver las cosas con una visión negativa o la semana se te presenta como una inmensa montaña de la que a penas intuyes la cima, pruebes a hacer alguna de las cosas que te indico en este post. Ya me contarás.






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