LA FELICIDAD ESTA EN SER , NO TENER



Dice Marian Rojas en su recomendadísimo libro Cómo hacer que te pasen cosas buenas que la felicidad no está en el tener sino en el ser. ¿Estás de acuerdo? 

Si me sigues en Instagram [@ordenenmivida]sabes que es mi libro de cabecera desde hace unos meses. Que lo tengo subrayado en mil colores, que lo tengo en mi mesilla, y que de vez en cuando, lo abro aleatoriamente y medito sobre lo que he léido. 

Hoy lo he abierto por el principio y me he encontrado con esta frase subrayada. Y me plateo ¿vivo en el ser o en el tener? 

Confieso que durante mucho tiempo viví en el tener. Viví en la comparación y a veces incluso en la envidia y frustración. ¿Por qué alguien podía tener eso o aquello, y yo no? ¿Por qué alguien podía permitirse el lujo de realizar un viaje de ensueño y yo lo más lejos que había llegado (y con suerte) ese año había sido a Oporto?

Esa obsesión, porque se convirtió en obsesión, me llevó al sufrimiento, a menospreciar aquello que tenía, porque nunca me parecía lo suficientemente bonito, caro o bueno. Incluso me llevó a ocultar cosas, a disimularlas para que no pensaran de mi algo que no quería que pensaran. ¿Crees que alguien puede ser feliz así? 

Hoy en día las cosas no nos las ponen fáciles, me refiero especialmente a evitar compararnos con otros. Tenemos a nuestro alcance todo un muestrario de vidas maravillosas, de cuerpos esculturales, de casas de revista y fines de semana cada cual más original. Y por tanto es lógico que queramos lo mismo para nosotros. ¿Por qué no? Tener, tener, tener. 

¿Y sabes una cosa? El 20% de nuestra sociedad, según Marian, está medicada por problemas de ánimo. Es decir, porque se deprime al no obtener aquello que tanto desea o ve en otros, porque vivimos en un estado de frustración. 

Sentirse vacío cuando realmente estamos (o deberíamos estarlo) llenos, porque nos cegamos. Porque menospreciamos aquellos valores que nos hacen fuertes: respeto, gratitud, amor al prójimo, generosidad...



"La felicidad pasa necesariamente, por volver a los valores (...) que ayudan a que el barco no se hunda"*

¿En qué momento hemos decidido menospreciar esos valores que se nos inculcaron desde niños en favor del más puro materialismo? 

Con esto no te quiero decir que tengamos que renegar de las cosas, desaprobar cualquier cosa material. No, sino que volvamos a darle el peso necesario a esos valores no caducos que siempre están ahí y que tan fácilmente nos hacen ser más fuertes. 

Si nos aferramos a ellos, es más fácil evitar caer en la depresión, y lo que es más importante,  reponernos cada vez que caigamos. Y así, volver a ser felices. 

"El hombre necesita herramientas para superar las heridas y traumas del pasado. (...) Ser feliz es ser capaz de superar las derrotas y levantarse después"*

Así que detengámonos en esos valores que como pequeños escalones escavados en la roca nos permiten subir y salir del pozo. Esos valores son los que realmente nos ayudarán a ser felices.

¿Qué valores son fundamentales para ti? Para mi, sin duda son: 

- Gratitud. Sentirme agradecida por todo lo que tengo, veo, siento, oigo, toco... por las cosas buenas, y por las no tan buenas que me dan la oportunidad de mejorar algo o apreciar lo que no sabía ver. Dar gracias en cada momento y reflejarlo con una sonrisa que sé que hace mucho mucho más que incluso una palabra. 

-Respeto. Respetar a todos por igual. Tratar de empatizar en lo posible.

-Generosidad. Dar, aportar, si me piden uno tratar de dar dos o más, ayudar, acompañar, escuchar, comprender.

- Fe. La Fe en Dios, en Jesús, en la Virgen, en el Espíritu Santo me han ayudado, y me ayudan siempre a encontrar la paz y calma necesaria para tirar hacia delante. Nunca me han fallado. Lo que muchos encuentran en la meditación yo lo vivo en la oración. En mi Fe. 

En un determinado momento me di cuenta de que debía volver a ellos. Debía volver a trabajarlos como cuando era niña y mis padres o las monjas me decían qué debía o no debía hacer y por qué razón. 

Abandonar la comparación y vivir en gratitud por todo lo que tengo y me rodea. Evitar la envidia y centrarme en el respeto (¿que este tiene algo que yo no?, qué suerte, me alegro mucho, seguro que se lo merece por algo). Sustituir el pedir y exigir por el dar y ofrecer. Y creer. Creer en algo muy superior a todo lo que nos rodea, que es bueno, misericordioso y que vela por mi.

Así que la conclusión final es que para ser feliz mas vale ser que tener. ¿Estás de acuerdo?

Ahora nos toca parar un momento, y centrarnos en esos valores que nos equilibran, nos fortalecen y nos hacen SER. ¿Sabes ya cuales son los tuyos?


*Marian Rojas, Cómo hacer que te pasen cosas buenas

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