YEARS AND YEARS UNA SERIE QUE NO DEBES OBVIAR


¿Sabes cuando lees, escuchas o ves algo que te cambia en ese mismo momento? Pues eso es lo que me pasó con esta serie distópica de la BBC, que si no has visto, te recomiendo, y mucho,  que veas: Years and Years 

Vale, no te quedes en la descripción de distópica, sino en que te la recomiendo. Cuando me la recomendaron a mi tuve mis dudas, ¿futurista pero real?, ¿catastrofista? Sinceramente ya tenía bastante con el Cuento de la criada (que reconozco como la mejor serie que he visto en mucho tiempo), porque yo soy más, o era, ya no sé qué decirte, de series y pelis de amor y lujo.

Sin embargo, una noche de lunes le di una oportunidad. Estaba yo sola en casa, así que no tenía que consensuar. Esa noche me vi la mitad de la serie de un tirón. Tranquilas que son 6 capítulos. Y al día siguiente, que volvía a estar sola, reconozco que acosté a los niños casi una hora antes para terminar de verla.

Efectivamente cuando te dicen futurista pues te imaginas una mezcla entre Regreso al Futuro y Matrix, cuando añaden distópica ya sólo visualizas Los Juegos del Hambre o la saga Divergente. Pues no. Porque nuestro 2034 está a la vuelta de la esquina, (¿dónde estabas hace 15 años?) y seguiremos siendo los que somos, aunque más tecnológicos y lo que es más importante, con los mismos problemas, pero agravados, que tenemos ahora mismo y otros que surjan porque los actuales han avocado a ello. 

La serie sigue a una familia normal, los Lyons, de clase media (aunque con todos los prototipos sociales representados en ella), de Manchester, desde una noche de 2019 hasta el año 2034. 

A un ritmo vertiginoso nos enfrenta a muchas de las cosas que son más que probables que ocurran teniendo en cuenta el panorama actual, político, social, climático, tecnológico... Y que aun viéndolas en algún caso como exageradas, me ha revuelto por dentro como ninguna otra serie o lectura. 

Hay un discurso que da la abuela, Muriel, en una comida en el que creo que es el último capítulo, que sinceramente, es digno de escuchar y hacer escuchar. Lo puedes encontrar fácilmente en YouTube porque está claro que ha tocado muchos corazones en el mundo. La abuela se dirige a sus nietos y biznietas pero bien podría dirigirse a mi personalmente, o a ti. Una acusación en toda regla a la sociedad actual, la de ahora, que cerramos los ojos ante cosas que creemos demasiado grandes o lejanas para nosotros, o tonterías que consideramos modas pasajeras o porque, simplemente, nos incomodan y ya se sabe: ojos que no ven corazón que no siente.

Ahora te preguntarás, ¿en qué me ha cambiado? Aunque sigo con mi dieta hipoinformativa, es decir, que no veo, ni escucho las noticias desde hace más de un año, eso no significa que no me entere de lo que ocurre en el mundo. Afortunadamente vivo rodeada, de amigos, familia, clientes, que me tienen al día y cuando algo me interesa o llama la atención, lo leo o investigo sobre ello a través de internet.

Pero ¿hasta qué punto no cierro yo también los ojos a tantas y tantas cosas? Aunque me crea concienciada en el uso responsable del plástico, o trate de aportar mi granito de arena ayudando a quien necesite comida y cobijo, ¡cuántas otras cosas se me escapan! 

Sé que no es sólo cuestión de volverse una activista, sino de tratar de educar a mis hijos, actuar en el ejemplo, que mis pequeños actos diarios sean consecuentes. Que cuando algo me parezca "lejano" o "que yo no puedo hacer nada" le dé una vuelta más y piense si eso que me parece ajeno no lo tendré más cerca de lo que pienso y que con cambiar un gesto diario puedo servir de ayuda.

El mindfulnes me ha ayudado a ser más consciente de quien soy, de lo que tengo, de dónde estoy y cómo actúo. Pero aún así, ahora, también estoy segura de que puedo hacer más de lo que hago, desde mi posición. ¿Que la serie me ha hecho sentirme incómoda con muchas cosas de mi presente? Seguro. Pero doy gracias por ello. Porque estoy a tiempo. Y tu también.

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