CÓMO ACABAR LO QUE EMPIEZAS

El mes de septiembre, junto con el mes de enero, es un mes de los comienzos, de las buenas intenciones, de reorganizarnos para lo que queda de año, de tratar de sacar lo mejor de nosotros mismos de nuevo tras unas vacaciones en las que hemos recargado las pilas. 

Muchos de nosotros, a mediados de octubre, habremos perdido esa energía, esas ganas, y empezaremos a flaquear ante esos nuevos objetivos que tan claros y motivadores veíamos hace unas semanas. 



Tengo que reconocer que uno de mis mayores defectos es precisamente este. Me desmotivo y muchas veces, lentamente, y otras, de golpe, abandono. Y en el fondo me da rabia, mucha, porque se que podría haber llegado mucho más lejos de donde estoy hoy si hubiera tenido un poco de persistencia, si hubiera sido de las que acaban y rematan, siempre. 

Cuando alguna vez me han preguntado que qué cambiaría de mí, algo que no fuera físico, sin duda lo primero que digo es: que me desanimo muy pronto y me cuesta acabar las cosas. Y aunque tengo otros muchos defectos, te aseguro que este es el que más me molesta de mi misma. 

Pero yo sigo luchando por dejar de vivir en una montaña rusa de motivación, en la que empiezo estupendamente, bajo, vuelvo a subir porque me doy cuenta y actúo, luego bajo otro poco porque empiezo a cansarme de no ver resultados, vuelvo a subir porque me da rabia estar cayendo otra vez, pero me cuesta subir más y más, hasta que, muchas veces, abandono. 

Al menos he conseguido darme cuenta y trato de mantenerme ahí dando pedaladas, y no como cuando era más pequeña, y de adolescente, en la que directamente en cuanto me costaba algo, dejaba de interesarme. En eso se ve que he madurado, y en mi defensa diré que he mejorado bastante, obviamente porque te haces consciente de la responsabilidad que tienes. 

Pero yo sigo buscando. Buscando esa forma de conseguir acabar SIEMPRE lo que empiezo

El tema de la motivación, sé que es la clave de todo, y descubrir cómo mantenerla (en este post te cuento cómo) me ha ayudado muchísimo. Sin embargo, ¿qué otras cosas pueden facilitarnos a acabar lo que empezamos? 


PONERNOS OBJETIVOS A CORTO PLAZO PARA ALCANZAR METAS MAYORES

Esto siempre ayuda mucho. Me imagino que como el hombre procede del mono, aún tenemos ese ramalazo de actuar por recompensas como los animales. Que logro algo, un premio, que logro el siguiente paso, otra galletita. Y así seguimos contentos y animados. 

Te puede sonar triste, pero es la pura realidad. Necesitamos sentir que lo que estamos haciendo, nuestro esfuerzo sirve para algo, que estamos cada vez más cerca de nuestra meta



ENFOCARNOS EN NUESTRAS PRIORIDADES. 

Cuando la necesidad apremia está comprobado que se agudiza el ingenio, y que entonces si, te buscas la vida para conseguir llevar a esa meta. 

No es lo mismo tratar de conseguir un cuerpo diez para lucir bien en la playa, que adelgazar o hacer dieta porque tienes un problema de salud. 

Las veces que he hecho régimen en serio, que ha funcionado y que he conseguido mis objetivos sin problema alguno fueron dos. La primera, después de tener a mis tres primeros hijos, tras lo cual estaba con 29 años como una morsa porque nunca me llegaba a recuperar del embarazo porque ya estaba de nuevo embarazada, y como sabíamos que tendríamos más hijos decidí ponerme en forma, por mi salud. 

Y la segunda, cuando llegó un momento en que mis dolores de cadera me impedían hacer vida normal. En ese momento te agarras a un clavo ardiendo y me dijeron que una buena idea sería tratar de pesar poco para que no soportara tanto mi maltrecha articulación. Y aunque no fue la solución a mi problema (al final me pusieron una prótesis con treinta y cinco años), es verdad que durante tres meses hice el régimen más estricto de mi vida sin flaquear. 

¿Por qué en ambas ocasiones si lo logré, y ahora me cuesta la vida misma? Porque fueron dos prioridades. Mi familia en el primer caso, y acabar con el dolor en la segunda. 

Busca qué prioridades tienes, y en eso es en lo que te debes enfocar en completar. 


NO BUSQUES LA PERFECCIÓN. 

“Yo para no hacerlo bien, no lo hago” o “es que nunca termino de ver perfecto lo que hago así que nunca veo el modo de acabarlo y zanjarlo”. 

A todos nos gustan las cosas perfectas, ¿o no? En el fondo, creo que todos lo que nunca acabamos las cosas es porque tenemos un puntito de perfeccionistas. Ese querer hablar alemán perfectamente sin dificultades previas, ese querer tener una vida maravillosa sin tener que hacer sacrificios. 

El perfeccionismo puede tener su lado bueno, no te digo yo que no, pero el malo es muy grande. En unos casos porque te privas de hacer algo que quizá te ayude a mejorar tu vida por el miedo de fallar. Nadie te asegura que vayas a terminar una cosa perfectamente, y ese miedo te impide ni siquiera a comenzarlo. Si crees que no tienes las de ganar, no participas, aunque eso signifique no disfrutar quizá de una experiencia estupenda mientras tanto. 

Por otro lado, el perfeccionismo te ciega, y estás en una búsqueda constante de ese resultado maravilloso, bordado, increíble, que nadie podrá hacerlo mejor. Y repasas, y repasas, y vuelves a darle otra vuelta, y otra, y cambias esto, y mejoras lo otro, pero entonces tienes que volver a cambiar esto otro porque ha quedado deslucido, y así un bucle, en el que rara vez llegas a estar al cien por cien convencida que de que lo que has hecho está a la altura. Esa sensación de que podrías haberlo hecho mejor es horrible. 

¿Y entonces qué hago? 


HECHO ES MEJOR QUE PERFECTO 

Completar siempre será mejor que buscar la perfección y no acabar nunca. 

En muchos libros de emprendimiento (ya sabes que soy muy fanática de este tema) te dicen que no esperes a que tu producto esté perfecto, que te lances, lo saques, y luego lo vayas mejorando si es necesario. ¿Por qué? Porque recibirás la verdadera opinión sobre él. Quizá para ti no sea perfecto, ni llegue a ser el prototipo que soñaste, pero para el resto de la gente, sea simplemente maravilloso. O porque te descubra qué aspectos debes mejorar, o eliminar que tú en tu enfrascamiento, o con tus miedos, no has sabido ver. 

El ejemplo más claro es el de la industria tecnológica, cada año las empresas nos sacan una versión mejorada del último modelo de móvil, o de portátil. 

Esto obviamente es una extrapolación de nuestro día a día. Yo siempre pongo el ejemplo de Martha Stewart y FlyLady. La primera, sin duda es ejemplo de perfección absoluta, pero es muy difícil ser como es ella si no cuentas con un trastorno compulsivo hacia el orden. Esos cajones, esos armarios, esas estanterías en las que no hay nada fuera de lugar. 

FlyLady, sin embargo, prefiere que disfrutemos, lucha contra la perfección haciéndonos ver que hay otras cosas más importantes, como la de disfrutar de nuestra casa. Siempre dice que ese miedo que tenemos a no tener una casa de revista, impoluta y perfecta, hace que nos perdamos muchas cosas maravillosas, por ejemplo, recibir a amigos, o que nuestros hijos traigan a los suyos a casa porque al fin y al cabo si son pequeños vendrán luego sus padres a buscarles, o si son mayores, pueden hacer algún comentario al respecto luego en sus casas. Quizá te parezca una idiotez, pero es cierto. Párate a pensar. 

Así que más vale que nuestra casa esté recogida, ordenada y más o menos limpia, pero que todos seamos más felices, que si nos obsesionamos con que esté perfectamente limpia, pulida y todo brillante cada momento del día. 



BÚSCATE ALIADOS.

No vayas sola por el camino. Tendrás esa segunda opinión, esa mano que salga a tu encuentro cuando flaquees, alguien con quien compartir los malos y buenos momentos, con quien compartir tus pequeños logros diarios. 

Al hilo de lo de Flylady, en el Grupo de Orden en mi Vida de Facebook, hoy precisamente comenzamos juntas a implementar su sistema en nuestras casas. Ya somos más de 500 en el grupo. Hay quien aún está recelosa y que en la sobra espera ver los resultados de otras para ver si puede o no hacerlo, he aquí, otra vez ese miedo a fallar, a perder el tiempo, a no saber… 

Sin embargo, la mayoría se anima con el espíritu de las demás, con su entusiasmo contagioso. Por eso es importante, que si tienes la oportunidad te busques esa persona o personas que puedan darte ese impulso o una visión distinta. 


PLANIFÍCATE

No por ser la última idea debemos menospreciarla. De hecho, es casi tan importante como la motivación. Conocer el camino te ayudará a no perderte y por tanto a desanimarte. Pensar en pequeñas etapas, ir tachando objetivos, ponernos una fecha límite... todo esto nos ayudará en el viaje, a acabar lo que habíamos empezado. 
 

Y después de soltarte todo este rollo, piensa en que al margen del resultado final, por el camino siempre vas a tener la oportunidad de aprender, disfrutar, conocer y mejorar, y que eso ya es en si lo más importante. O no te decían tus padres de pequeña: lo importante no es ganar, sino participar. 

Yo sigo con mi carrera, tratando de disfrutar cada momento, de seguir aprendiendo, y me te he buscado a ti como aliada. Gracias por compartir este post, si lo has encontrado útil, con quien creas que le puede ayudar, o simplemente por el hecho de que me ayudas a mi haciéndolo llegar más lejos. 

Pero me gustaría también saber tu opinión, si eres de las que le cuesta acabar, o empezar por el miedo a fallar. Déjame tu comentario. Hagamos comunidad.

Comentarios

  1. Totalmente cierto...

    Es mejor hacer algo a medias, que no hacerlo.

    Me ha parecido muy interesante.

    Gracias Esther por todo lo que nos cuentas.

    ResponderEliminar
  2. Yo me identifico totalmente contigo en este artículo.El perfeccionismo lo he heredado de mi madre; lucho contra él desde que fui consciente de su existencia pero es un hueso duro de roer,creo que está ligado a la imagen que queremos dar de nosotros mismos; me he perdido cosas por no hacerlas ante la incapacidad de realizarlas perfectamente y he sufrido al límite de la angustia cuando éstas no están al nivel que yo quiero que estén; así que cuando consigo dominarlo y aceptar la realidad gano paz y tengo la sensación de que soy más dueña de mí misma.

    ResponderEliminar
  3. Hola!! me siento totalmente identificada con lo que escribes, yo soy de arrancar re motivada en cualquier actividad nueva ue empiece, pero siempre me cuesta terminarlas, son muy pocas las cosas que llego a terminar, y creo que es por falta de autoestima, cuando me canso la dejo, pasan uno, dos y hasta varios meses la retomo y la termino, pero solo lo hago porque ya me canse de ver esa actividad sin terminar, me pasa mucho con las manualidades y la casa, y con algunas cosas de mi trabajo que me aburren también me pasa. Muy lindo e interesante tu post!!

    Saludos desde Argentina!!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares