ASÍ ME ORGANIZO YO

Muchas me habéis pedido que compartiera cómo me organizo con los tres niños y la casa. Es cierto que cuando los niños eran más pequeños (no tenían deberes), me era más fácil dedicarme a la limpieza porque no tenía que estar con ellos jugando. Pero ahora toca sentarse a leer el Chivo Chivón, solucionar dudas, explicar diptongos e hiatos, poner potencias para practicar, mediar en sus peleas, luchar contra el pasotismo preadolescente… 

Ha tocado reorganizarse, dar por hecho que ya no tengo esas horas para limpiar el polvo, ni pasar el aspirador, sino un ratito después de comer y antes de que lleguen a casa tras el cole. Porque mi prioridad siempre ha sido mi familia, pero sus necesidades han ido cambiando. 


No sabía muy bien como enfocar este post, pero el jueves pasado me pasó una cosa curiosa. 

Por la mañana al abrir los ojos no sabía muy bien ya en qué día estaba, si era martes, miércoles o viernes. Me dio la sensación de que era capaz aún con los ojos cerrados de repetir paso por paso cada cosa que hago durante el día, porque se han convertido en rutinas, pero a mí, esas rutinas, me dan mucha paz porque sé que estoy haciendo lo correcto. 

Así que decidí pasar ese repaso mental, tal cual, al papel. Quizá te parezcan un tostón porque posiblemente sea la misma rutina que millones de personas en el mundo, pero quizá te inspiren para organizarte tú, si tienes la sensación que no lo estás haciendo del todo bien.

Por delante dejo que ya no trabajo fuera de casa, pero que de 8:30 a 15:00 mi día a día continúa con muchas cosas que hacer y que no cuento con ayuda externa alguna. Los niños no comen en casa y mi marido trabaja muchísimo, incluidos los fines de semana, pero dos tardes a la semana se encarga de traer a los niños del cole y de apoyar en los deberes de alguno, así como de supervisar duchas y cenas. 

Pero sin más ¡vayamos al lío! 

Jueves 05:45am. Suena mi despertador. Ahora me levantaré, descalza iré al baño, en la cocina me preparo un té y dedico cuarenta y cinco minutos a escribir en mis cuadernos de gratitud y visualización, despertaré a los niños, abriré de par en par mi ventana, colocaré la colcha a los pies de la cama de modo que se ventile lo mejor posible, pondré las almohadas en el alfeizar. 

De camino a la cocina oiré a mi marido vaciando el lavavajillas y luchando con la tostadora, pero me pararé en el salón y abriré las puertas de la terraza para que se ventile el salón. Después de desayunar, recogeré la cocina y programaré una lavadora mientras mi marido se ducha y los niños se lavan los dientes, la cara y se peinan en nuestro baño. Haré mi cama en un minuto, y me meteré en la ducha mientras los demás se visten y recogen sus cuartos. 


Tras ducharme, revisaré que la bañera se queda limpia, aprovecharé para limpiar el baño con una esponja que tenemos y echaré un buen chorro de Pato WC para que actúe mientras me lavo los dientes, me hago mi tratamiento de limpieza mañanero, me maquillo y peino. Dejo el lavabo limpio, sin peines, y lo repaso con el limpia cristales que tengo escondido en un rincón. Tiro de la cadena, abro la ventana y cierro la puerta tras de mí. 

Sólo me queda vestirme yo, los demás me esperan con las mochilas puestas, y mi marido ha revisado que los cuartos hayan quedado recogidos. Toca llevarlos al cole. 

El resto de la mañana se va rápidamente entre mi ejercicio, estudiar, escribir, mandar mails, hacer visitas, reuniones, y recados varios, además de comer algo rápido mientras leo, si puedo, en la terraza para que me de algo de sol (tengo déficit de vitamina D). 

A las 15:30 suelo dedicarme a repasar la casa (no más de cuarenta y cinco - sesenta minutos) o a planchar los días que se encarga mi marido de traer a los niños. Si no puedes esperar a un futuro post y quieres saber más sobre cómo organizo la limpieza diaria en nuestro grupo Orden en mi Vida de Facebook, encontrarás muchos tips.

A las 17:00 suena mi alarma para avisarme que me queda media hora para ir a por los niños. Monto su bolsa de la merienda con bocatas, fruta y la cantimplora grande de agua. 


Llegamos del cole, los niños me enseñan sus agendas, me siento con el mediano a supervisar sus tareas, mientras el mayor, y luego la pequeña, se duchan. Cuando termino con los deberes, y le toca su turno en el baño, me encargo de ayudar a la pequeña a preparar sus cosas de mañana. Después me acompaña a la cocina y mientras preparo la cena y cuelgo la ropa de la lavadora lee en voz alta o repasamos vocabulario en inglés con un juego de Memory casero. 

El mediano pone la mesa, mientras yo compruebo que el baño se ha quedado recogido, paso el aspirador de mano, y si está mojado paso la fregona. 

Cenan los niños, me quedo con ellos y charlamos. Ellos ya guardan sus platos, vasos y cubiertos en el lavavajillas. Se lavan los dientes, y le cuento un cuento a la pequeña antes de rezar y apagar su luz. Mientras, sus hermanos, preparan sus mochilas y su ropa del día siguiente. Reviso los deberes con el mayor, y le tomo la lección. El mediano ya está en la cama leyendo. Cuando acabamos, mientras recoge la mesa de estudio, yo recopilo la ropa sucia de los tres y la dejo en el lavadero. Rezamos y ellos se quedan leyendo hasta que a las 21:45 doy toque de queda. 


Durante este último rato tras la cena, ya ha llegado mi marido a casa, prepara nuestra cena mientras yo ultimo cosas de mañana o de los blogs. Repaso la agenda y me pongo el pijama. 

Cenamos juntos, y mientras se pone el pijama y prepara la serie que vamos a ver esa noche, bajo las luces de la cocina, me pongo música de jazz, enciendo una vela y recojo la cocina. Dejamos preparada la mesa del desayuno, la comida fuera del congelador, y el lavavajillas funcionando. 

Toca lavarse los dientes y la cara, quitarse lentillas, y por fin tirarse en el sofá. El último en irse a la cama sabe que le toca dejar el cuarto de estar recogido. 

Y así transcurren mis días de lunes a viernes. Como ves es un poco de todo. Organizarse, multitarea, priorizar y desde luego no pretender que todo salga perfecto a la primera, ni tener la casa como los chorros del oro. 

Para mi la clave ha sido darme cuenta de qué era lo más importante para mí, mi familia. Sentir que no la tengo descuidada como en otras épocas no muy lejanas. Que estoy al cien por cien (o al menos al noventa) con ellos. ¿Que he tenido que hacer sacrificios? Pues sí, pero han merecido la pena. Tampoco han sido tantos ni tan vitales como para haberme planteado en ningún momento si he hecho bien o no. Simplemente, lo primero es lo primero y punto. 

Dentro de unos años mis hijos no me necesitarán a su lado preguntándoles la lección, o que les vaya a recoger al colegio, y habrá que volver a replantearse la situación. O quizá no haya que esperar tanto tiempo y nuestras necesidades familiares sean otras. Lo que tengo claro y deseo transmitir con este post, es que sea cual sea tu situación has de crearte unas rutinas a tu medida, hacerlas propias, sobre una base que sean tus prioridades más absolutas, porque así conseguirás cumplirlas más fácilmente, y además sentirte mucho mejor contigo misma.

Espero que este post (un tanto largo) no te haya resultado demasiado intenso. Si te ha gustado te agradezco de antemano que lo compartas, ya sabes que me haces un favor enorme y es solo compartir. Si eres nuev@ por aquí te invito a que te suscribas al blog para no perderte ningún post ni tampoco todas las novedades y descargables que vamos sacando.

Y ahora te toca a ti ¿te organizas bien? ¿cuales son tus rutinas favoritas? ¿cuáles te cuestan más? 

Comentarios

  1. Yo ya estoy en esa etapa en q nos necesitan menos por las tardes y créeme, al principio no sabes cómo emplear todo ese tiempo. Ahora lo q hago es dedicarme a la casa por la mañana cuando no están ellos y por la tarde adelanto cenas, doblo ropa, recados, incluso pintarme las uñas, o leer.
    Yo también decidí en su día mis hijos, y conforme te necesitan menos hechas de menos el trabajo, pero no me arrepiento de haber estado con ellos cuando han estado malitos, poder comer en casa, estar en sus celebraciones, reuniones...

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  2. Toda mi admiración para las madres, trabajadoras y organizadas. Yo sin hijos me encuentro desbordada en muchas ocasiones. No quiero ni imaginar si encima tuviera que organizar a algún bebe. Yo puedo ir de cualquier manera pero un niño es mucha responsabilidad. Sus cuidados, médicos, estudios, su evolución emocional..... Mi aplauso y mi reconocimiento a todas las valientes que se hallan en esa situación.

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  3. Muy interesante ver como te organizas. Casi me da un poco de envidia.. en mi caso los niños terminan mucho mas temprano el colegio por lo que mi día es mucho más corto y por otro lado me toca la gestión de extraescolares de los tres (creo que los míos deben andar así así en edades con los tuyos solo que yo tengo dos niñas y un niño). ¿no tienen tus hijos ninguna extraescolar?

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  4. Pues yo me siento bastante identificada contigo Esther, también tengo 3. Yo trabajo fuera de casa de 9:00-16:00, tengo jornada reducida(1hora/día), y a diferencia de ti, una señora viene a casa, ahora 2 veces por semana (pero no plancha, solo limpia). No me puedo quejar en el aspecto limpieza en casa, porque está resuelto con ella, pero el tema ropa, lo llevo fatal. Mi marido comparte tareas conmigo, sobre todo cenas, duchas y deberes, pero la de la ropa es solo mia, hasta ahora, que hemos reorganizado el tema porque ciertamente se me hace mucho (sobre todo planchar, que me encanta, pero no tanto, jejeje). Además cocino casi a diario y dejo comida para él (en casa) y yo me llevo tupper a la oficina Y si es cierto que a veces intento ser la mujer perfecta y es en esos momentos cuando toco fondo, porque acabo literalmente fulminada. Así que a veces me permito licencias como dejar la ropa sin guardar o comer algo preparado, porque no encuentro otra fórmula. Me encantaría tener un poco de tiempo para mi y es cuando me dedico a mi huerto 1 tarde a la semana, pero al igual que tú, si tengo que elegir, elijo tiempo con los míos y dedicación a la familia. Por cierto, ¿que estás estudiando?.

    Besos, Mariola

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