Un día en mis vacaciones


Os he hablado mucho de cómo prepararse para las vacaciones, cómo tener las vacaciones perfectas, cómo seguir aprendiendo mientras te relajas al sol en una tumbona e incluso, cómo reconectar contigo misma durante estos días. Así que antes de meternos de lleno en una vuelta a la rutina hoy te cuento como son 24 horas en mi vida durante el verano.

Suelo levantarme temprano, entre las 7 y las 7:30 si no he salido a cenar por la noche. Los primeros 20 minutos los empleo, aunque sé que no debería, en actualizar o dejar preparadas las redes sociales tanto de La Merienda a las 5 como de Orden en mi Vida. Es un rato que tengo tranquilo y así dejo ya hecho eso. 

Después me gusta salir a caminar una hora. No lo hago tanto como me gustaría, porque confieso que me da bastante pereza ahora en vacaciones, sobre todo lo de madrugar porque e acuesto mucho más tarde, pero luego vuelvo encantada porque a esas horas puedo disfrutar de una luz maravillosa. 


Durante el paseo, siempre voy escuchando alguno de los podcast o audiolibro de los que te recomendé en el post de hace un par de semanas, y a cada paso, con esa luz maravillosa voy haciendo fotos con el móvil. Seguro que más de una pensaréis que eso debe distraerme mucho en el caminar, sin embargo, yo no solo camino por poner en forma mi cuerpo, sino sobre todo por tener en forma mi cerebro. Y practicar el ojo con la fotografía es uno de mis pasatiempos favoritos. 

Por Instagram, a veces en la cuenta de Orden en mi Vida y otras en la de La Merienda a las 5 suelo subir de vez en cuando una story con fotos de mi paseo, pero ¡no puedes hacerte a la idea de la cantidad de fotos que puedo llegar a sacar durante mis paseos! Muchas las borro porque están movidas, o al final no reflejan ni por asomo la belleza del momento. 

Cuando llego a casa, algún niño ya está despierto, y solemos preparar el desayuno. Nos gusta hacerlo juntos, y la verdad es que, con el ruido de tazas y platos, el olor del café y las tostadas es raro que alguno remolonee más de la cuenta. 


A la hora de recoger y limpiar la casa, los niños tienen cada uno la tarea de llevar a la cocina su plato, taza y cubiertos del desayuno, más alguna cosa más. Además, tienen que hacerse cada uno su cama y dejar el cuarto recogido antes de hacer sus deberes y marcharse a la piscina. 

Mi marido y yo nos organizamos para mantener la casa a partes iguales. Si uno se encarga de la limpieza, el otro va a la compra o uno recoge la cocina y el otro pasa el polvo y el aspirador, etc. 

La comida me gusta dejarla lista, dentro de lo posible, antes de salir de casa, así que la noche anterior sacamos del congelador lo que vayamos a necesitar. Usamos mucho la olla exprés. Antes no la usaba casi nunca, sin embargo, este año he descubierto lo rápida y cómoda que es, y en vacaciones es un plus añadido. 



Como este año me he concienciado mucho con los peligros del sol y entre las 12 y las 16h trato de no exponerme, suelo aprovechar la mañana para estudiar y trabajar en los blogs. La casa se queda en silencio y me cunde muchísimo. Este verano he aprovechado para hacer dos cursos de Hello Creatividad, así que tengo muchas cosas que poner en práctica. 



Antes de comer me gusta salir a tomar el aperitivo con mi marido y mis amigos, así desconecto un poco, y como comemos bastante tarde nos lo tomamos con calma. 

En cuanto a las comidas, tenemos, como en Madrid, un menú semanal. Las comidas son más ligeras que durante el curso. Hay mucha verdura, distintas ensaladas, y casi siempre una tacita de gazpacho. 

Después de comer y recoger la cocina me echo mis 15 minutos sagrados de siesta. Sí, solo 15 minutos, pero para mí son los suficientes para recargar pilas y seguir aprovechando el día al cien por cien. Me pongo el temporizador del móvil y prometo que es mano de santo. 

Por la tarde suelo seguir escribiendo o estudiando una hora y media más, o bien aprovecho para planchar. Esto último, siempre delante del ordenador con una buena serie. ¡Así se me pasa volando! 

Luego ya toca disfrutar: piscina, merienda, lectura al sol, partido de tenis y relax, antes del momento duchas.


Por las noches los niños cenan al aire libre con sus amigos, tal y como hacíamos nosotros en ese mismo lugar hace 30 años. Bocata, bicis, jugar al rescate, al escondite… mientras que los padres picamos algo en la terraza del bar o salimos a cenar. Es la suerte de que nuestros amigos de la infancia tengan hijos de la misma edad que los nuestros. 

En verano, obviamente, nos acostamos mucho más tarde de lo que lo hacemos habitualmente. El ritmo es mucho más relajado, tranquilo, y sin prisas. Cuando eran más pequeños estaba mucho más obsesionada con los horarios, ahora que van siendo mayores simplemente dejo que fluya. 

Antes de acostarnos, me gusta dejar preparada una lavadora y la casa recogida. Dedico un rato a escribir y a leer, a planear el día siguiente… porque no hay que abandonar las buenas costumbres. Si cenamos en casa nos gusta hacer una cena ligera, a la luz de las velas (nunca está de más un poco de romanticismo, jejejeje)



¿Y tu día a día en vacaciones? ¿Cómo es? ¿Sigues una rutina o prefieres dejarte llevar por lo que surja?


Comentarios

  1. Me parece que te da de sí mucho el día. Te da tiempo de hacer muchas cosas.

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    1. Es cuestión de organizarse y priorizar. Para mi el madrugar es fundamental, al igual que la mini siesta de 15minutos después de comer. Necesito dormir entre 6 y 7 horas para recargar pilas y con eso me resultan mínimo 17h para hacer un montón de cosas.

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