Reflexiones de Orden en Mi Vida


Sois muchas las que me decís que os encanta cuando hablo más de forma personal, es decir cuando os
hablo desde el corazón. Lo que yo suelo etiquetar como reflexiones. Por lo que he pensado que qué te parece si nos tomamos un té (o un café) o lo que te apetezca y te cuento. 


Como todo hijo de vecino tengo mis días buenos, y mis días malos, no vayas a creerte que esto es una verbena constante. Pero si que es verdad que desde hace un tiempo los días buenos son la mayoría, y hay muy pocos malos. ¿Cuál es la razón? 

¿Sabes cuando te quitas un enorme peso de encima, que de repente te sientes más ligera, más tranquila, más segura…? Pues así estoy yo. Durante los últimos años había ido cargando con una losa, pero por fin hace un par de meses me la quité. Y aposté por ser feliz. 

Ayer en mi Instagram colgaba una foto con una frase que me encanta: Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.

Y es que ¿cuántas veces hemos dejado de hacer algo que nos apetecía por el qué dirán, o por miedo a las reacciones de algunas personas? Al menos yo, muchas. Sin embargo, hace un año tomé la decisión de vivir mis sueños. Hacerlos realidad y aquí estoy. 

Durante este camino, no te engaño, he oído de todo y sin oírlo también lo he percibido. He sentido como gente muy cercana me miraba con escepticismo, han tratado de persuadirme, de decirme que dejara de estar en las nubes y me centrara. También he sentido la envidia de quien no se alegra de corazón por tus victorias, por tus cambios. De quien parece sentarle mal tu felicidad, de quien al ver que no le acompañas con tus lamentos dejas de valerle. 

Pero te digo una cosa, a mi todo eso me hace más fuerte. Por el simple hecho de poder identificar esa negatividad me siento mucho más poderosa, porque puedo apartarla de mí. Ni un minuto más desperdiciado. 

Hay veces en esta vida que toca ser un poco egoísta. Pensar en uno mismo, replantearse este regalo tan maravilloso que se nos ha dado. Buscar dentro de ti, recuperar tu esencia. Y lo mejor de todo es que al final deja de ser egoísmo, sino que, al recuperar las riendas de tu vida, empiezas a brillar en la de los demás y por tanto te conviertes en generosa. ¡Qué cosas! 

Por eso quiero insistirte en que si tienes un sueño, una ilusión, si crees que has encontrado tu camino, no dejes que nadie te diga que no puedes, que no serás capaz, que no tienes ni la más remota posibilidad de éxito, que a tu edad quien te manda, que crisis tenemos todos, que la vida es así y hay que asumirla, que tampoco estás tan mal, que son rachas. No les dejes. Tu sonríeles y diles que les agradeces mucho sus ánimos y consejos, borra de tu pensamiento sus palabras y céntrate en crear un plan de acción para alcanzar lo que deseas. 

En el camino que emprendas, además de estas piedras también te encontrarás con excelentes compañeros, gente que te apoya, que te quiere, que te anima a seguir, que te habla de sus sueños, de sus anhelos, curioso, ¿verdad? Y es que suele ser gente que es feliz, que quizá pasó por esto mismo antes, que te entiende, entiende esa necesidad de cambio, de “tirarse a la piscina”, de luchar por llegar a donde quieren realmente estar. Esa es la gente que debes permitir que te acompañe. A los otros, no te de miedo dejarles en la cuneta. Quizá cuando vean su error, corran para colocarse a tu altura en el camino. 

Pero sobre todo tu, no pares. 

Comentarios

  1. Muchas gracias por compartir tu reflexión. Yo estoy en ese camino también.

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    1. Gracias a tí, Susana. Estar en el camino ya es el gran paso. Un abrazo,

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  2. Que buen post. Me ha encantado. Todo super cierto. Que suerte que tu te lanzaste a la piscina y has vuelto a brillar. Te entiendo tanto. Muchísimos éxitos en tu andadura. Sigue adelante. Yo, ahí ando. Muchos besos.

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